sábado, 15 de junio de 2013

Sabiduría Eterna -Parte 9-

>>Parte IX





Al llegar Conciencia a su hogar, sentía como  nunca la necesidad de estar en contacto con la naturaleza, el no sentía buenos augurios en su futuro.  

Días después, Conciencia se hallaba en su casa meditando como de costumbre. Golpean la puerta, mira extrañado, no estaba acostumbrado a ese tipo de llamados. De inmediato siente la presencia de una persona del otro lado, se dirige hacia la puerta y al abrir se sorprende al ver al Rey, sin sus escoltas:

    - Buenos Días Conciencia, disculpa esta interrupción. Deseaba verte.  

    -No interrumpe señor, pase usted.

El Rey miraba el lugar. Conciencia lo seguía.  

     -Es hermosa tu casa, está llena de valores  

     -Señor. sólo usé los metales que con bondad me da la tierra , gracias a ellos descubrí  mi placer por el arte. 
Señor, ¿aceptaría un vino que hice hace muchos años? Es delicioso 

Y le sirvió la bebida en una vasija de plata también hecha por él. El Rey paladea un sorbo y se sienta en un hermoso sillón, también de manufactura casera.  

    -¡Es maravilloso este vino! Es la primera vez en mi vida que lo pruebo. Sabía que existieron, pero la generación anterior a la mía "se lo bebió todo"- Ambos sonrieron. El anciano continúa
    -He pensado mucho en tus palabras y debo darte la razón. Tu vida  es la razón de haber comprendido  la verdadera existencia del hombre; pero tú sabes Conciencia, a mí ya no me queda mucho tiempo. He venido a pedirte que seas tú quien guíe a mi pueblo. Tú tienes la fuerza y la sabiduría que yo no tengo.  
  
    -Señor, ¿Expuso usted su sentir ante los miembros del consejo?.
  
    -Si Conciencia. Ya tengo sentencia de muerte.  

Ambos quedan en silencio, mirándose a los ojos. El anciano baja su cabeza y dice: 
  
    -Mis colaboradores no son tan ambiciosos como Davit. El desea mi trono hace mucho tiempo y su alma es de un guerrero ambicioso. En el planeta donde vivíamos quedó parte de mi pueblo, ya que habíamos entrado en guerra. Yo ya estoy viejo y cansado, las cosas no son como parecen, yo soy el Rey porque me, pusieron allí. Sólo se sirven de mi presencia y lucran con mi imagen pública. Nada decido. Ellos sienten que los he decepcionado, porque en lugar de continuar con la guerra decidí regresar com mi gente a la Tierra.  

Conciencia medita en voz alta:

     -Mmm... Eso quiere decir que pronto pueden venir los demás a conquistar el planeta tierra.  

     -Así es, con el agravante de que ellos allá no tienen la posibilidades de vida que existe acá.  

 Conciencia se pone de pie dirigiéndose hacia el ventanal enorme y, mirando al cielo dice:
  
    - Padre. La historia se repite.
  
Y, con lágrimas en los ojos, gira mirando al anciano que se encontraba muy acongojado.  

     -Señor, siéntase en paz, ya veremos qué hacer. Mi Padre y mi amiga Sabiduría, cuando estoy en problemas, me dan luz para ver que camino seguir.  
  
    -¿Le temes a la crueldad del hombre Conciencia?.  

     -No señor. Mi vida y mi desencarnación, serán dignas del hijo de Dios.  
  
    - Yo también quisiera ser hijo de tu Padre, pero siento que para mí ya es tarde...
  
    -Tu no eres viejo ni es tarde. La muerte no existe para los hijos de Dios y si quiere ser su hijo trabaja para lograrlo, comprendiendo que el hijo de Dios es perfecto y sabio.  


Al día siguiente, luego de meditar junto con Sabiduría en la decisión que él iba a tomar ante la guerra que se avecinaba, llegan emisarios del Rey a buscarlo para llevarlo frente al Consejo. Al llegar  el Rey  estaban todos en los mismos lugares que los dejó cuatro días atrás. Conciencia los observaba y pensó, dirigiéndose a Sabiduría: "Mira amiga si lograran tener tanto orden en sus almas como en la apariencia, no habría de qué preocuparse"  Sabiduría le advierte:"Detente Conciencia, no subestimes cuán equivocada o no es su verdad. 
Le invitan a tomar asiento.Toma la palabra una anciana  y le dice:
  
    -La última vez que estuvo ante este consejo usted se levantó y se fué a atender a sus animales  demostrando interés y amor por ellos. Valorando más al animal que al hombre.  
  
    -Señora, el animal actúa por instinto, es inocente. En cambio el hombre tiene raciocinio  e inteligencia, por lo tanto le queda mal parecerse a ellos, por esta razón, a un animal lo respeto; en cambio, un hombre que actúa como ellos a sabiendas y con malicia no tiene justificación.  

 Toma la palabra el Rey: 

-Hemos debatido con el consejo de guerra los pro y contra de estos sucesos con respecto a tí y y hemos llegado a la conclusión que tú tienes que estar frente a esta batalla, ya que es un enemigo muy poderoso. Cuentan con armas sofisticadas de alto rendimiento que nosotros no tenemos y no nos dan los tiempos para preparar armamento de ese nivel. Hemos decidido, dado que tú tienes contacto con tu Dios, podrás guiar nuestro ejército a la gloria como lo hicieron nuestros antepasados que lograron conquistas guiados por Dios.  
  
Conciencia siente un nudo en su garganta, un deseo de abrir sus brazos y volar lo más lejos posible de ese lugar y siente la voz de Sabiduría.
"Conciencia tú eres el dominio de tus sentimientos. Abre aún más tu comprensión y amor" 
  
Recorre con su miorada a cada uno de los miembros del consejo y la detiene ante el Rey.  

     -Señor, lamento que no haya comprendido. Mi sentimiento es ayudar,  pero no puedo acceder a su pedido. No es mi Dios el de la guerra, ése es el dios de esta tierra que siempre llevó al hombre al precipicio del caos, a teñir los mares y ríos de sangre de inocentes. Aquellos que impulsados con mensajes mentirosos de fronteras y banderas, instigaron a morir por sus patrias y en guerras religiosas en nombre de Dios. Este no es mi Dios, porque el mío me dice: "Nunca levantes un arma o cualquier forma destructiva hacia tus semejantes". También sé que en este mundo no se hace su voluntad ni es su reino. No puedo dirigir su ejército de muerte, no soy yo ni es mi Dios los que entran en la destrucción del hombre.  

 El Rey se queda mirando a Conciencia como si en su respuesta lo ejecutaba y le dice:

     - Conciencia, Dios guió batallas, abrió los mares. . . -Y lo interrumpe Conciencia para decirle:

     - Señor por favor no me obligue a decir m{as sobre ese Dios en el que usted cree, use su corazón  y crea en lo que le hace bien pero le ruego no pida más de mí porque sé que he sido claro, es usted quien le pone sombras a mis palabras.  

 Toma la palabra Davit, se pone de pie y le dice al Rey: 

     -Su Majestad, ya escuché bastante y estoy seguro que usted ya se encuentra muy cansado, de otro modo nunca hubiera escuchado a este hombre, el cual ignora que vivimos en el siglo XXIII donde los Dioses y Santos ya no existen, el hombre es Dios, donde ya no es necesario el  apareamiento, cuando nosotros hemos logrado clonar la vida y contamos con una tecnología avanzada. Ya podemos ocupar el planeta que se nos antoje porque somos poderosos. Es cierto que alguna de nuestras actitudes nos iguala con los animales. También es claro que entre el animal y el hombre la diferencia es que nos sirven de alimento y no nos interesa mas porque la razón de la vida es vivir a fondo, definitivamente nos llegará la muerte -Y continúa opinando Davit -Preparémonos para la guerra  que se avecina,  solicito al resto del consejo piensen que ya es hora que el Rey deje paso a los nuevos pensamientos.  
  
Dice Conciencia: 

    -Davit, de tu discurso solo voy a tomar lo último que has dicho y me retiro a mi hogar.  

Davit pregunta: 

    - ¿Por qué se queda con lo último que dije?

      -Hay que dejar paso a los nuevos pensamientos, Señor Davit. Le sorprendería saber que miles de políticos dijeron lo mismo que usted siglos tras siglos y siguen gobernando los ciegos. 
  
Se despide Conciencia de todos y se retira con firmeza pero con gran pena en su interior.  

Al llegar a su hogar abraza a sus animales y se queda en ese bello lugar tendido mirando al cielo.

    .Sabiduría.Ven amiga  

    -Estoy contigo Conciencia descansa y ya te sentirás mejor.  

     -Amiga ¿Acaso mi raza  está perdida?
  
    -¿Por qué dices eso Conciencia?, lo que para ti es perdición para otros es vida y felicidad, comprende hijo, el hombre es lo que desea ser y tú no debes sufrir por el que elige como vivir es su libre albedrío.  

     -No Sabiduría. Quedan los inocentes viviendo el deseo otros. No es mi deseo la guerra y tengo que vivirla.  
  
    -Conciencia en este punto de tu vida, tú  sabes que puedes cumplir con tus deseos
  
Se hizo un silencio, Conciencia se queda dormido.  



Continúa... (última parte)

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