miércoles, 19 de junio de 2013

(Parte 1) Libro "Soy el infinito, el poder y la gloria en el universo" Parte 1 (-Prólogo, A los lectores, Biografía, Agradecimientos y Prefacio)-

(Parte 1)

Libro "Soy el infinito, el poder y la gloria en el universo" -Prólogo, A los lectores, Biografía, Agradecimientos y Prefacio-

Para comunicarse con la autora: sirivaquets@yahoo.com.ar



PROLOGO


                        Estamos ante un libro sorprendente. El lector podrá o no compartir sus postulados. Más allá de eso hay que admitir que contiene una nueva propuesta de la concepción del mundo, sobre nosotros, sus habitantes y una visión inversa, tanto de los virtuales hacedores de este planeta como del universo. Se lo puede leer con el más profundo escepticismo o pertrechado de cualquiera de los dogmas que nutren a las creencias en boga, las antiguas y las modernas.
                                      Alguien, sin dudas, afirmará que su contenido es un delirio sometido al esquema de las letras. Otro caerá en el asombro, ya que internalizar, aunque sea por un momento la versión acerca de nuestro origen, según nos transmite la autora, es algo sobrecogedor. Y viene a la memoria, sin ser traída de los cabellos, la técnica evangelizadora del cura Brochero que les hablaba de Dios a nihilistas gauchos. Les decía: “Muy bien. Ustedes dicen que Dios no existe. Pero ¿Y si existe?” Con similar postulado puede accederse al contenido del volumen. Nada es cierto ¿Y si lo es? Para escribir estas líneas tuve en cuenta varias situaciones muy particulares. Una de ellas, la cantidad de libros vendidos de la primera edición, sin ninguna clase de apoyatura publicitaria ni de anuncios. Las personas lo veían en una mesa callejera de libros, volcaban su tapa, lo hojeaban y partían a leerlo. Muchas veces el parámetro venta no es indicador ni de calidad ni de nada. Valga el ejemplo de best sellers de entretenimiento o de horror que son expelidos por millones. Detrás de esos fenómenos, funciona una maquinaria de propaganda. Los espera, como a un Godot tonto, un público aficionado a esa literatura que no hará historia. En este caso ocurría algo distinto: lo descubrían. Se me presentó la ocasión de hablar con algunos de esos lectores. Algunos se mostraron muy sorprendidos. Jamás imaginaron ni leyeron que nuestro génesis podía ser tan distinto a los difundidos. Creyeron, o están tratando de aceptar, lo factible de que cualquier ser humano pueda entablar un diálogo coherente con Dios o con alguno de los seres que oficiaron de sus delegados en la tierra.
                           Y otra vez, parafraseando al cura Gaucho: perfecto. No se puede hablar con Dios ni con Moisés. Eso todos lo sabemos. ¿Y si se puede? Y ahí ocurre lo que el lector decide o cree en definitiva. Otras personas, estudiosas de corrientes distintas, de líneas esotéricas, por el propio bagaje de conocimientos en el tema avanzaron muy cautamente sobre los capítulos, todos imbuidos del don de la sorpresa, de la revelación. Consideraron que los textos provienen de la inspiración. “El lenguaje es muy refinado, por momentos muy elevado. Son palabras con plenitud espiritual” Otros sometieron al volumen a la más dura de las analogías. “Si se afirma en el texto la supervivencia de Cristo y lo confrontamos con el hallazgo de su supuesto sarcófago y de otro que sería de un hijo suyo hay que prestarle debida atención a lo dicho”
                        El punto referido a la clonación, tema actualmente en boga, es uno de los tópicos que escrutan quienes le bajan al libro el mecanismo de cierto análisis. “El simpático rostro de la oveja Dolly, el primer ser viviente clonado para nosotros, la imperfección de su cuerpo, su prematura vejez, la manipulación genética en la fecundación de humanos, en la generación de alimentos tal vez menos homogéneos pero más rendidores para las arcas de los productores (y ni tan siquiera paliativos del hambre generalizado)  Los saltos en el tiempo y en la modificación posible del género humano que la clonación propone, hacen pensar. ¿Somos el producto de un antiguo experimento? como las voces que suenan en el alma de Siri Vaquets nos están diciendo
                        Nuestra egolatría siempre nos dicta que constituimos el último eslabón de una cadena armónica. ¿Y si no es así? Si nuestros antecesores, un tanto fallidos como Dolly, son esos seres mitad humano mitad animales que aparecen en las mitologías de varios pueblos? Es más fácil pensar que la clonación nació con nosotros, los contemporáneos. Eso nos hace sentir más orgullosos.
                         Todo lo más importante, lo que cambió al mundo, el meteórico avance de lo que llamamos progreso, ocurrió de modo estallante en los últimos cien años. Hemos sido y somos testigos de los enormes avances de la ciencia, de los desastres que esos logros producen en manos inescrupulosas, en mentalidades belicistas. Nos hemos convertido en rehenes de quienes ostentan el manejo de esos hitos científicos. Recibimos de ellos la contaminación, la destrucción de ecosistemas, la amenaza constante de una guerra nuclear, la producción de armas químicas, desfoliadores. El proyecto que nos plantean quienes ejercen el dominio conlleva, además de su patronazgo con el que hay que ser obsecuente (si no se enojan) un creciente rumbo a la destrucción del mundo. Más o menos lo que ya se hizo, hace miles de años según dice Siri: romper lo mal hecho, las clonaciones muy defectuosas. ¿Será nuestro presente la continuidad de esa obra experimental, conato de creación perfecta?
                      Hay respuestas para todo. El que quiera buscarlas en la ciencia, en la antropología, el camino está abierto, si tenemos en cuenta algunas pistas, como los sarcófagos de Cristo y su hijo. Si se recurre a las Sagradas Escrituras encontraremos concordancias y simetrías. Hay mucho para mirar hacia atrás. Y también por delante. Y si no, más acá de la vuelta de la esquina, que es lo más cerca, el final del libro de Siri (que se  puede contar, no es una película) dice: Me despido de ustedes con un mensaje de Mi Padre hacia sus hijos: Sólo verán la Luz aquellos que escuchen Mis Palabras, las cuales moran dentro de cada uno de ustedes

Antenor Pertiaga

A LOS LECTORES

En estos tiempos es difícil aceptar la presencia de Dios entre nosotros, y menos aún en un ser próximo al cual vemos casi todos los días y que lleva una vida común.
Se reserva esto a días lejanos ya pasados donde profetas e iluminados estaban en contacto con el Todopoderoso, y reflejaban en escrituras de lenguaje humano sus verdades.
Es cierto que existía una comunicación directa, la cual se fue perdiendo por algún motivo inexplicable y es sólo reservada a algunos en la historia.
Hoy esa comunicación se ha restablecido y poco a poco la humanidad irá descubriendo que no deben existir intermediarios para estar en presencia del Creador. En cada momento de nuestra vida o existencia se manifestará su palabra con sólo solicitar su asistencia.
Dios estuvo y estará siempre con nosotros, pues somos sus hijos a los cuales quiere rescatar de todo lo malo de éste mundo.
En sucesivas revelaciones, la autora se comunica con su Maestro Moisés y posteriormente comienza su diálogo con el Creador Universal, el cual no se ha interrumpido ni se hará en lo sucesivo y pronto se establecerá en todos aquellos que sepan comprender este mensaje.
Este volumen es tan solo un paneo inicial de una serie de temas que se exponen como referencia y que en sucesivos libros, serán desarrollados individualmente con amplitud, profundidad y mayor precisión.

El Padre Uno lo ha dispuesto así puesto que, por la complejidad informativa de los temas, sería poco claro y engorroso entenderlos y se desvirtuaría el significado real de los mismos.

PREFACIO
Padre:
En momentos de mi vida donde todo era difícil, donde mi alma tenía tanta sed de entender y comprender los porqués de mi existencia, Te busqué con gran fuerza; llegó el momento de recibir respuesta a tantos interrogantes de que era presa.
He logrado vencer el miedo, la ignorancia y la incredulidad con que fui educada.
Hablar con Dios era sólo de los Santos, contactarse con el mal era de todos.
Nunca comprendí por qué no era posible que Tú me escucharas y mantuvieras este diálogo, así como soy, con mis defectos y virtudes.
Después de haber recibido respuesta a mis interrogantes, sé que logré desprenderme de mis miserias para llegar a ti, no por ello soy santa, sólo soy una mujer con algo más de sabiduría, ya que comprendo el porqué de mi existencia en este plano.
Después de Tus mensajes me encuentro más alerta ante los defectos y males que dominan al hombre, comprendo todo lo que Tú dices y llegó el momento de mi decisión para tomar el camino que de Tu mano, debo recorrer. Tú Padre ya lo sabes, hoy daré a conocer a mis hermanos Tu Palabra y lo que aprendí de esta experiencia.

BIOGRAFIA

Desde niña siempre sentía en mi corazón y jugaba en mi cabeza la idea de que en cualquier momento desde el cielo, alguien vendría a  por mí.
Era muy común para mí, desprenderme de mi cuerpo e irme a otros lugares lejanos, estar presente en reuniones de personas donde físicamente yo no estaba, conocer las verdaderas intenciones de las personas, captar la enfermedad en los cuerpos enfermos, su ubicación y de lo que se trataba, adelantarme a la llegada de las visitas que venían a mi casa y otros eventos que acaecían a diario en mi entorno y en mi vida particular.
A medida que fue pasando el tiempo, esta sensibilidad extrema se fue adormeciendo en mi mente pero, no en mi corazón.
Crecí en un humilde contexto familiar, con escasa educación primaria, con el deber de trabajar desde muy pequeña, para ayudar al mantenimiento de mi hogar paterno.
Llegué a la adolescencia con muchas ilusiones y ambiciones para mi futuro, como formar una familia, tener muchos hijos, gozar de un buen pasar económico junto a ellos, tener un trabajo seguro y agradable, tener el marido soñado, etc., es decir lograr todo aquello que una persona común quiere para su vida aquí en la Tierra.
Por supuesto, y como le ocurre a la mayoría, lejos estuve de tener todo aquello con lo que soñaba.
Mientras tanto y poco a poco una fuerza extraña y poderosa se iba desarrollando en mi interior a la vez que una catarata de preguntas y sensaciones raras me invadían por doquier, haciéndome sentir que estaba en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Nunca fui partidaria de acercarme a grupos esotéricos o religiosos de ninguna índole ni tampoco atenta a la lectura.
 Siempre tuve y sigo teniendo la intuición de que ellas no expresan la verdad de las cosas y encuentro que están llenas de huecos, contrariedades, velos y límites que no pueden llegar a dar acabadas respuesta a los verdaderos interrogantes de la ESENCIA de la vida y el hombre.
Al comenzar a advertir de estas y otras falencias y de mi ignorancia, caí en la cuenta de que la libertad como la entendemos, en realidad es una cárcel condicionada.
Fue ahí, que llena de angustia e impotencia por no encontrar  a mí alrededor las respuestas que mi alma demandaba que me paré un día, frente a frente conmigo misma y me dije:
Ningún ser humano ha podido, hasta ahora, responder a mis preguntas“, y fue en ese instante que me di cuenta de que era yo,  nadie más que yo era la que debía encontrarlas y que para ello tenía que traspasar una barrera mas de las tantas, tal vez la más difícil.
Fue entonces que dirigiéndome con fuerza a mi corazón grité en mi interno con desesperación y desafío... ”Si hay una fuerza Superior, se llame como se llame, con todo respeto le pido que me responda“.
Fue entonces que al poco tiempo empecé a tener contacto con quien después supe, era mi Maestro Moisés.
Él me tomó de la mano y poco a poco me fue preparando, instruyendo y guiando hacia el conocimiento de los Mundos Superiores y me fue abriendo el camino hacia una directa e inédita comunicación con nuestro Padre Uno Creador del Universo.
Todo este nuevo e insólito panorama que se me abría me aportó sorpresas, lágrimas, dolor, asombro, emoción, claridad y un bagaje de sabiduría, aprendizaje y conocimiento acerca de mí, la vida y... ¡tantas cosas más!
A partir de allí tuve que empezar a rever mis creencias mundanas impartidas por mi familia y el entorno social que me rodeaba y en el que vivo, pues el Padre me demostró en el error que por milenios, ha transitado la humanidad y la historia.
No me considero elegida ni especial por esto que me ocurre, soy tan simple y común como tantas mujeres y hombres de hoy, mi vida se desarrolla entre el trabajo, la casa, mis hijos, mi familia y resuelvo el desafío de mi existencia con aciertos y errores como todos en la actualidad.
Tampoco me siento santificada ni lo pretendo, no hago rituales, ni ejercicios, ni comidas especiales para hablar con el Padre Uno Superior.
Mi diálogo con El es sencillo y espontáneo, siento su sutil y especial accionar en cada hecho de mi vida, El me guía y me contacta con todo aquello que necesito para tener, no una vida lujosa, pero si digna.
El Padre a través de mí, quiere demostrar una vez más a la humanidad de la tierra, que todos pueden y podemos llegar a El, dialogar y conectarnos directamente, sin intermediarios, centrándonos y poniendo todos nuestros sentidos en nuestro corazón, subir por la cuerda Divina que mora y está en cada uno de nosotros, muy adentro y que actúa como un hilo de teléfono que nos conecta con la Fuente Una, nuestro Padre Creador.
Por último, Él quiere y lo se muy bien que yo sea una prueba tangible y viviente de que esto ES POSIBLE y doy  absolutamente fe de que es así porque lo vivo.
Repito... ”SE PUEDE... y Él los espera“.


AGRADECIMIENTOS

Desde que comenzó esta grandiosa experiencia en mi vida el Padre no me dejó sola.
Puso en mi camino a Seres Humanos que me ayudaron a concretar Su Mandato que es el de dar a conocer a la humanidad la información de los hechos de la historia, como ellos en verdad ocurrieron y no como la historia tradicional lo expresa y se nos dio a conocer generación tras generación.
Mi profundo amor y respeto a Juan José Guattini, que fue quien con dedicación y paciencia se embarcó en la tarea de ordenar y transcribir mis canalizaciones manuscritas.
No fue tarea fácil puesto que mi letra es bastante complicada de entender y además que, como la información que recibía era a cualquier hora y en  cualquier momento del día o de la noche, los papeles sueltos eran numerosos y la caligrafía atroz por la rapidez que debía desarrollar mi escritura para poder materializar en ese preciso momento el mensaje del Padre.
A Doly  , por haber dado el impulso final para a este libro, le agradezco infinitamente.
A ellos y a quienes vendrán más adelante a sumarse a la voz de la Gran Verdad del Padre Universal, los abrazo en un inmenso gesto abarcante de amor y gratitud desde lo más profundo y sagrado Ser que Yo Soy.

Continúa... (Parte  2)

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