>>Les mostraré un mundo en donde vamos a poder discutir y opinar libremente: político, social, religioso, supersticiones, muerte, vejez, enfermedad, pobreza, riqueza, del bien, del mal, de la condición del hombre en esta tierra, las creencias, etcétera, etcétera.
Comenzaré por presentar una de mis obras con el prólogo de un periodista a quien le agradezco su interés y su elección por mi libro.
Prólogo:
Estamos ante un libro sorprendente. El lector podrá o no compartir sus postulados. Más allá de eso hay que admitir que contiene una nueva propuesta de la concepción del mundo, sobre nosotros, sus habitantes y una visión inversa, tanto de los virtuales hacedores de este planeta como del universo. Se lo puede leer con el más profundo escepticismo o pertrechado de cualquiera de los dogmas que nutren a las creencias en boga, las antiguas y las modernas.
Alguien, sin dudas, afirmará que su contenido es un delirio sometido al esquema de las letras. Otro caerá en el asombro, ya que internalizar, aunque sea por un momento la versión acerca de nuestro origen, según nos transmite la autora, es algo sobrecogedor. Y viene a la memoria, sin ser traída de los cabellos, la técnica evangelizadora del cura Brochero que les hablaba de Dios a nihilistas gauchos. Les decía: “Muy bien. Ustedes dicen que Dios no existe. Pero ¿Y si existe?” Con similar postulado puede accederse al contenido del volumen. Nada es cierto ¿Y si lo es? Para escribir estas líneas tuve en cuenta varias situaciones muy particulares. Una de ellas, la cantidad de libros vendidos de la primera edición, sin ninguna clase de apoyatura publicitaria ni de anuncios. Las personas lo veían en una mesa callejera de libros, volcaban su tapa, lo hojeaban y partían a leerlo. Muchas veces el parámetro venta no es indicador ni de calidad ni de nada. Valga el ejemplo de best sellers de entretenimiento o de horror que son expelidos por millones. Detrás de esos fenómenos, funciona una maquinaria de propaganda. Los espera, como a un Godot tonto, un público aficionado a esa literatura que no hará historia. En este caso ocurría algo distinto: lo descubrían. Se me presentó la ocasión de hablar con algunos de esos lectores. Algunos se mostraron muy sorprendidos. Jamás imaginaron ni leyeron que nuestro génesis podía ser tan distinto a los difundidos. Creyeron, o están tratando de aceptar, lo factible de que cualquier ser humano pueda entablar un diálogo coherente con Dios o con alguno de los seres que oficiaron de sus delegados en la tierra. Estamos ante un libro sorprendente. El lector podrá o no compartir sus postulados. Más allá de eso hay que admitir que contiene una nueva propuesta de la concepción del mundo, sobre nosotros, sus habitantes y una visión inversa, tanto de los virtuales hacedores de este planeta como del universo. Se lo puede leer con el más profundo escepticismo o pertrechado de cualquiera de los dogmas que nutren a las creencias en boga, las antiguas y las modernas.
Y otra vez, parafraseando al cura Gaucho: perfecto. No se puede hablar con Dios ni con Moisés. Eso todos lo sabemos. ¿Y si se puede? Y ahí ocurre lo que el lector decide o cree en definitiva. Otras personas, estudiosas de corrientes distintas, de líneas esotéricas, por el propio bagaje de conocimientos en el tema avanzaron muy cautamente sobre los capítulos, todos imbuidos del don de la sorpresa, de la revelación. Consideraron que los textos provienen de la inspiración. “El lenguaje es muy refinado, por momentos muy elevado. Son palabras con plenitud espiritual” Otros sometieron al volumen a la más dura de las analogías. “Si se afirma en el texto la supervivencia de Cristo y lo confrontamos con el hallazgo de su supuesto sarcófago y de otro que sería de un hijo suyo hay que prestarle debida atención a lo dicho”
El punto referido a la clonación, tema actualmente en boga, es uno de los tópicos que escrutan quienes le bajan al libro el mecanismo de cierto análisis. “El simpático rostro de la oveja Dolly, el primer ser viviente clonado para nosotros, la imperfección de su cuerpo, su prematura vejez, la manipulación genética en la fecundación de humanos, en la generación de alimentos tal vez menos homogéneos pero más rendidores para las arcas de los productores (y ni tan siquiera paliativos del hambre generalizado) Los saltos en el tiempo y en la modificación posible del género humano que la clonación propone, hacen pensar. ¿Somos el producto de un antiguo experimento? como las voces que suenan en el alma de Siri Vaquets nos están diciendo:
Nuestra egolatría siempre nos dicta que constituimos el último eslabón de una cadena armónica. ¿Y si no es así? Si nuestros antecesores, un tanto fallidos como Dolly, son esos seres mitad humano mitad animales que aparecen en las mitologías de varios pueblos? Es más fácil pensar que la clonación nació con nosotros, los contemporáneos. Eso nos hace sentir más orgullosos.
Todo lo más importante, lo que cambió al mundo, el meteórico avance de lo que llamamos progreso, ocurrió de modo estallante en los últimos cien años. Hemos sido y somos testigos de los enormes avances de la ciencia, de los desastres que esos logros producen en manos inescrupulosas, en mentalidades belicistas. Nos hemos convertido en rehenes de quienes ostentan el manejo de esos hitos científicos. Recibimos de ellos la contaminación, la destrucción de ecosistemas, la amenaza constante de una guerra nuclear, la producción de armas químicas, desfoliadores. El proyecto que nos plantean quienes ejercen el dominio conlleva, además de su patronazgo con el que hay que ser obsecuente (si no se enojan) un creciente rumbo a la destrucción del mundo. Más o menos lo que ya se hizo, hace miles de años según dice Siri: romper lo mal hecho, las clonaciones muy defectuosas. ¿Será nuestro presente la continuidad de esa obra experimental, conato de creación perfecta?
Hay respuestas para todo. El que quiera buscarlas en la ciencia, en la antropología, el camino está abierto, si tenemos en cuenta algunas pistas, como los sarcófagos de Cristo y su hijo. Si se recurre a las Sagradas Escrituras encontraremos concordancias y simetrías. Hay mucho para mirar hacia atrás. Y también por delante. Y si no, más acá de la vuelta de la esquina, que es lo más cerca, el final del libro de Siri (que se puede contar, no es una película) dice: Me despido de ustedes con un mensaje de Mi Padre hacia sus hijos: Sólo verán la Luz aquellos que escuchen Mis Palabras, las cuales moran dentro de cada uno de ustedes.
Antenor Pertiaga
Continuará...

5 comentarios:
Muy bueno! Sigo leyendo el post. Gracias!
hola siri yo tuve la oportunidad de leer tu obra y me parese muy fuerte lo q dises sobre todo cuando hablas de cristo de la venida no condise con lo q ya savemos y es muy arriezjado te pones a las grandes extructuras relijiosas en tu contra me agradaria q me respondas y aclares algunos cuantos puntos CLAUDIA DE buenos aires
Hola donde puedo conseguir el libro?
Donde se puede conseguir el libro?
En algunas cosas coincido y en otras no tanto.
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